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Coffea Arábica
Coffea arábica se puede cultivar en una extensa área geográfica comprendida entre los trópicos de
Cáncer y de Capricornio. En general, se supone que la planta es una especie que progresa en tierras altas, con un
rango óptimo de temperaturas entre 15 y 24°C. A más de 25°C se reduce la capacidad fotosintética.
Coffea arábica es relativamente vulnerable a las enfermedades y la incidencia de la roya aumenta con la temperatura. Como
todas las especies de Coffea, C. arábica también se ve negativamente afectada por las bajas temperaturas y es muy
susceptible a las heladas. Los árboles también pueden sufrir daños a causa de vientos fuertes y de la
baja humedad, por tal motivo se necesita usar árboles para proporcionar sombra, deflectores para el viento y la
toma de medidas preventivas contra las heladas.
La precipitación media anual en la mayoría de las zonas productoras de C. arábica varía entre 1.500 y
2.000 mm. Sin embargo, en África Central y Oriental se puede cultivar con una pluviosidad de sólo 1.000 mm
siempre y cuando se realice el riego adecuado para completar la humedad necesaria. Un periodo de falta de agua previa a la
floración es provechoso ya que reúne la floración y proporciona una estación bien limitada para la
recolección. El esquema de pluviosidad óptimo es un periodo de 9 meses de lluvias parejas y un periodo seco
de 3 meses. No obstante, en ciertas zonas como Kenia ecuatorial, norte de Tanzania y Colombia, hay dos estaciones húmedas
y dos estaciones secas cada año, con una consecuente cosecha doble.
Coffea arábica puede prosperar en una gran variedad de suelos de orígenes geológicos heterogéneos.
Los suelos volcánicos, que poseen una alta capacidad de intercambio básico, son los más adecuados para todas
las especies de Coffea. A pesar de esto, los suelos deben además tener las características físicas
correctas.
Estas características se detallan a continuación:
- Suelos ácidos, preferiblemente con pH entre 5,5 y 6,5
- Suelos profundos y desmenuzables.
- Suelos permeables y con textura abierta.
Las raíces necesitan mucho oxígeno, por ello, los suelos arcillosos o poco drenados no son apropiados. Por otro
lado, los suelos arenosos y poco densos carecen de la capacidad suficiente de retención de agua.
Coffea arábica es una planta de polinización interna y homocigota que se propaga habitualmente a través
de semillas. En países como Kenia y Brasil se ha planteado la propagación vegetativa mediante “esquejes”
con el fin de introducir híbridos resistentes a las plagas y enfermedades. Otro método propuesto es el cultivo de
tejidos, con el cual se logra obtener grandes cantidades de material seleccionado de manera rápida. Para otorgarle
resistencia al ataque por parte de los nematodos, en Guatemala y en El Salvador, con frecuencia se injertan los vástagos
de C. arábica en C. canephora. Pero este sistema acarrea el inconveniente de necesitar mano de obra altamente especializada, por
lo que su uso es limitado.
Fuente de información
Varnam, Alan; Sutherland, jane P. Bebidas: Tecnología, química y microbiología. Zaragoza, Acribia 1996
ICO International Coffee Organization
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